Asistir a una subasta pesquera, aunque sea desde la barandilla, enseña respeto por los oficios. Después, un plato de boquerones, navajas o pulpo a feira sabe diferente. Pregunta por el origen, prueba vinos locales y brinda por ese instante preciso en que el oleaje acompasa la conversación.
Hay días en que un café con tostada frente al puerto trae respuestas. Observas amarras, escuchas gaviotas y el reloj pierde urgencia. Pide fruta fresca, aceite bueno y tomate dulce. Escribe tus sensaciones, envíanos una nota y recomienda el rincón donde te reencontraste contigo.
Muchos alojamientos comparten platos sencillos transmitidos generación tras generación. Anímate a un pequeño taller de cocina marinera o pide indicaciones para una fideuá casera. Al volver, comparte la receta en los comentarios; tu versión puede inspirar a otra persona a encender el fuego y empezar algo delicioso.
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